viernes, 8 de enero de 2016

¿Pollos o águilas? Chicken or Eagles?

“Un hombre encontró un huevo de águila, se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos. Durante toda su vida aquella águila hizo lo mismo que los pollos: escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando, incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Pasaron los años y el águila se hizo adulta. Un día divisó muy por encima de ella una magnifica ave que volaba majestuosamente moviendo sus poderosas alas doradas. El águila miró asombrada aquel espectáculo, ¿qué es eso? preguntó a una gallina vieja que estaba junto a ella. Es el águila, la reina de las aves -respondió la gallina. Pero no pienses en ello, tú y yo somos diferentes a ella. De manera que el águila no volvió a pensar en aquel asunto; vivió y murió creyendo que era una gallina de corral”.

“Seguir a Cristo no es una imitación exterior, porque afecta al hombre en su interioridad más profunda” (San Juan Pablo II, Carta Encíclica: El Esplendor de la Verdad, 21). Ser cristiano no es un asunto únicamente intelectual o interior, sino, algo que ha de manifestarse en la vida de cada día: “Buenas obras, corazones cristianos, verdadera justicia, caridad, eso es lo que Dios busca en un cristiano. Un cristianismo de misa dominical pero de semanas injustas no agrada al Señor. Un cristianismo de mucho rezo pero con hipocresía en el corazón no es cristianismo” (Beato Oscar Romero).

“El Bautismo no solamente purifica de todos los pecados, hace también del neófito “una creación nueva”, un hijo adoptivo de Dios que ha sido hecho “partícipe de la naturaleza divina”, miembro de Cristo, coheredero con El y templo del Espíritu Santo” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1265). Los cristianos no somos pollos ni águilas, sino hijos e hijas de Dios. “Cristo se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien” (Tit 2, 14); pero corresponde a cada cristiano elegir el estilo de vida que desea para sí mismo: comprometido con Dios, luchando cada día por vivir según las enseñanzas de Jesús en el Evangelio; o cristiano únicamente de nombre, que son quienes no tienen voluntad de comprometerse en serio con Dios, consigo mismo, sus familias, la sociedad, y la Iglesia.

“Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti me complazco” (Lc 3, 22). Son las palabras que se escucharon al momento en que Jesús fue bautizado por San Juan Bautista. Lo mismo dice Dios de cada uno de nosotros cuando fuimos bautizados. El gran peligro de ser cristianos es olvidar quiénes somos, vivir como pollos en vez de elevarnos por la vida como águilas. Es nuestra responsabilidad, ayudados por la gracia de Dios, desarrollar todo el potencial que Dios ha puesto en nuestro ser, y ponerlo al servicio de nuestras familias, parroquia, y sociedad en que vivimos.

¿Sabe usted quién es?


“A man found an eagle’s egg and put it in a nest of a barnyard hen. The eaglet hatched with the brood of chicks and grew up with them. All his life the eagle did what the barnyard chicks did, thinking he was a barnyard chicken. He scratched the earth for worms and insects. He clucked and cackled. And he would thrash his wings and fly a few feet into the air. One day he saw a magnificent bird above him in the cloudless sky. It glided in graceful majesty among the powerful wind currents, with scarcely a beat of its strong golden wings. The old eagle looked up in awe. “Who’s that?” he asked. “That’s the eagle, the king of the birds,” said his neighbor. “He belongs to the sky. We belong to the earth—we’re chickens.” So the eagle lived and died a chicken, for that’s what he thought he was.”

“Following Christ is not an outward imitation, since it touches man at the very depths of his being” (Saint John Paul II, Veritatis Splendor, 21). Being Christian is not just an intellectual or internal matter, but something that should manifest in everyday life: “Good works, Christian hearts, true justice, charity --- these are what God looks for in a Christian. A Christianism of Sunday Mass but of unjust weeks does not please the Lord. A Christianism of much praying but with hypocrisy in the heart is not Christian” (Blessed Oscar Romero).

“Baptism not only purifies from all sins, but also makes the neophyte ‘a new creature,’ an adopted son of God, who has become a ‘partaker of the divine nature,’ member of Christ and co-heir with him, and a temple of the Holy Spirit” (Catechism of the Catholic Church, 1265). As Christians we are neither chicken nor eagles, we are the sons and daughters of God. “Jesus Christ, who gave himself for us to deliver us from all lawlessness and to cleanse for himself a people as his own, eager to do what is good” (Titus 2:13-14). It is up to each Christian to choose the lifestyle that they wish for themselves: committed to God, fighting every day according to the teachings of Jesus in the Gospel; or Christian only by name, those who do not have the willingness to seriously commit themselves to God, with themselves, their families, society and the Church.

“You are my beloved Son; with you I am well pleased” (Luke 3:22). These words are heard at the moment in which Jesus is baptized by Saint John the Baptist. God says the same when each and every person is baptized. The greatest threat of being Christian is forgetting who you are, living like a chicken instead of elevating through life like an eagle. It is our responsibility, aided by the grace of God, to develop all the potential that God has placed in our being, and put it at the service of our families, parish, and society in which we live.

Do you know who you are?

Fr. Marco Lopez  


Buscar-Searching

“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que hoy día se desentienden del todo de esta íntima y vital unión con Dios o la niegan en forma explícita. Es este ateísmo uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado con toda atención.

La palabra "ateísmo" designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios expresamente. Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios. Los hay quienes someten la cuestión teológica a un análisis metodológico tal, que reputa como inútil el propio planteamiento de la cuestión. Muchos, rechazan sin excepción toda verdad absoluta. Hay quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios. Hay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del Evangelio. Otros ni siquiera se plantean la cuestión de la existencia de Dios. Además, el ateísmo nace a veces como violenta protesta contra la existencia del mal en el mundo o como adjudicación indebida del carácter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados prácticamente como sucedáneos de Dios. La misma civilización actual, no en sí misma, sino porque está demasiado enredada en las realidades humanas, puede dificultar a veces el acceso del hombre a Dios” (Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, 19).

Edith Stein, hija de padres judíos; a los quince años de edad decidió renunciar a su fe familiar y se convirtió en atea. Pero una noche, mientras visitaba a unos amigos, leyó la biografía de Santa Teresa de Jesús, al amanecer sabía lo que debía hacer: se convertiría en cristiana católica, inmediatamente buscó la parroquia más cercana y pidió al sacerdote que la bautizara. Pocos años después de su conversión se hizo religiosa, murió en un campo de concentración durante la persecución judía.

“Unos magos de Oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?” (Mateo 2, 1-2). Hace más de dos mil años Dios “envió a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado” (Romanos 8, 3). Jesús está presente ahora, no sólo en su Palabra que es la Biblia, en cada uno de los Sacramentos, especialmente la Eucaristía; sino también en cada ser humano, desde el momento de su concepción hasta su muerte. La naturaleza misma es un reflejo del Amor y presencia de Dios entre nosotros, por eso, necesitamos cuidarla y hacer buen uso de ella.

¿Por qué muchos cristianos reconocen al Hijo de Dios en el Niño nacido de Santa María, en su Palabra que es la Biblia, los Sacramentos; pero se niegan a ver su presencia en las personas que les rodean?


“The root reason for human dignity lies in man's call to communion with God. From the very circumstance of his origin man is already invited to converse with God. For man would not exist were he not created by Gods love and constantly preserved by it; and he cannot live fully according to truth unless he freely acknowledges that love and devotes himself to His Creator. Still, many of our contemporaries have never recognized this intimate and vital link with God, or have explicitly rejected it. Thus atheism must be accounted among the most serious problems of this age, and is deserving of closer examination.

The word atheism is applied to phenomena which are quite distinct from one another. For while God is expressly denied by some, others believe that man can assert absolutely nothing about Him. Still others use such a method to scrutinize the question of God as to make it seem devoid of meaning. Many, unduly transgressing the limits of the positive sciences, contend that everything can be explained by this kind of scientific reasoning alone, or by contrast, they altogether disallow that there is any absolute truth. Some laud man so extravagantly that their faith in God lapses into a kind of anemia, though they seem more inclined to affirm man than to deny God. Again some form for themselves such a fallacious idea of God that when they repudiate this figment they are by no means rejecting the God of the Gospel. Some never get to the point of raising questions about God, since they seem to experience no religious stirrings nor do they see why they should trouble themselves about religion. Moreover, atheism results not rarely from a violent protest against the evil in this world, or from the absolute character with which certain human values are unduly invested, and which thereby already accords them the stature of God. Modern civilization itself often complicates the approach to God not for any essential reason but because it is so heavily engrossed in earthly affairs” (Pastoral Council on the Church in the Modern World, Gaudium et Spes, 19).

Edith Stein, born into an observant Jewish family, at just fifteen years of age decided to renounce her faith and become an atheist. One evening Edith picked up an autobiography of St. Teresa of Avila and read this book all night. Immediately she knew what she had to do. On January 1st 1922, Edith Stein was baptized. A few years after her conversion, she joined the Carmelite Convent of Cologne, and was known as Sister Teresia Benedicta a Cruce - Teresa, Blessed of the Cross. In 1942 Edith Stein was killed while in the Auschwitz concentration camp during the Nazi persecution.

“When Jesus was born in Bethlehem of Judea, in the days of King Herod, behold, magi from the east arrived in Jerusalem, saying, “Where is the newborn king of the Jews?” (Matthew2:1-2). More than two thousand years ago, God “sent his own Son in the likeness of sinful flesh” (Romans 8:3). Jesus is present now, not only in His Word which is the Bible, in each of the Sacraments, especially the Eucharist; but also in every human being, from the moment of conception until death. Nature itself is a glint of the Love and presence of God among us that is why we must care for and make good use of it.

Why do many Christians recognize the Son of God in the Child born from Mary, in His Word which is the Bible, and the Sacraments; but refuse to see His presence in the people that surround them?


Fr. Marco Lopez

En el Sínodo de la Familia-At the Synod of the Family.

Durante el recién Sínodo de la Familia, en Roma, una de las mujeres asistentes pronunció el siguiente discurso: “Su Santidad, Padres Sinodales, Hermanos y Hermanas. Represento a la Asociación de Doctores Católicos de Bucarest. Soy de la Iglesia Greco-Católica Rumana. Mi padre fue un líder político Cristiano, que fue encarcelado durante 17 años por los comunistas. Mis padres estaban comprometidos, pero su boda tuvo lugar 17 años después. Mi madre esperó a mi padre todos esos años, aunque ella ni siquiera sabía si él seguía vivo. Ellos han sido heroicamente fieles a Dios y a su compromiso. Su ejemplo muestra que la gracia de Dios puede superar terribles circunstancias sociales y pobreza material. Nosotros, como doctores católicos, defendiendo la vida y la familia, podemos ver que esto es, antes que todo, una batalla espiritual.

La pobreza material y el consumismo no es la causa primordial de la crisis de la familia. La causa primordial de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se extenderían por todo el mundo. Primero se hizo de manera violenta, el Marxismo clásico, que mató a decenas de millones. Ahora, se está haciendo primordialmente a través del Marxismo cultural. El Marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad, a través de la apropiación violenta de la propiedad. Ahora la revolución es más profunda, pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana. Esta ideología se llama a sí misma progresista. Sin embargo, no es otra cosa que la antigua oferta de la serpiente: que el hombre tome el control y reemplace a Dios para lograr la salvación aquí, en este mundo. Es un error de naturaleza religiosa. Es Gnosticismo. Es tarea de los pastores reconocerlo y advertir al rebaño de este peligro.

La misión de la Iglesia es salvar almas. El Mal, en este mundo, viene del pecado, y no por la disparidad de riquezas o el “cambio climático.” La solución es: Evangelización, conversión. Lo solución no es un aumento del control de los gobiernos, ni un gobierno mundial. En la actualidad éstos son los principales agentes que imponen: el Marxismo cultural a nuestras naciones bajo la forma de control de población, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la educación de género, entre otros. Lo que actualmente necesita el mundo no es la limitación de la libertad, sino la verdadera libertad, la liberación del pecado. La Salvación. Nuestra Iglesia fue suprimida por la ocupación Soviética. Ninguno de nuestros 12 obispos traicionó su comunión con el Santo Padre.

Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación de nuestros obispos y su ejemplo resistiendo la prisión y el terror. Nuestros obispos le pidieron a la comunidad no seguir el mundo. No cooperar con los comunistas. Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepiéntete de tus pecados y vuelve a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca.” No sólo nosotros, los laicos católicos, sino además muchos Cristianos Ortodoxos están rezando con inquietud por este Sínodo. Porque, como dicen, si la Iglesia Católica cede al espíritu del mundo, va a ser muy difícil para los otros Cristianos resistir” (Dra. Anca-María Cernea of Bucarest, Romania).

“Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas” (Lucas: 2, 46-47).

¿Hemos de buscar las respuestas a los asuntos de familia en las enseñanzas de Jesús, o en las opiniones de los políticos y gobiernos de este mundo?


During the recent Synod of the Family, in Rome, one of the women attending delivered the following address: “Your Holiness, Synod Fathers, Brothers and Sisters, I represent the Association of Catholic Doctors from Bucharest. I am from the Romanian Greek Catholic Church. My father was a Christian political leader, who was imprisoned by the communists for 17 years. My mother waited all those years for my father, although she didn’t even know if he was still alive. They have been heroically faithful to God and to their engagement. Their example shows that God’s grace can overcame terrible social circumstances and material poverty. We, as Catholic doctors, defending life and family, can see this is, first of all, a spiritual battle.

Material poverty and consumerism are not the primary cause of the family crisis. The primary cause of the sexual and cultural revolution is ideological. Our Lady of Fatima has said that Russia’s errors would spread all over the world. It was first done under a violent form, classical Marxism, by killing tens of millions, now it’s being done mostly by cultural Marxism. Classical Marxism pretended to redesign society, through violent take-over of property. Now the revolution goes deeper; it pretends to redefine family, sexual identity and human nature; this ideology calls itself progressive, but it is nothing else than the ancient serpent’s offer, for man to take control, to replace God, to arrange salvation here in this world. It’s an error of religious nature, it’s Gnosticism, and it’s the task of the shepherds to recognize it and warn the flock against this danger.

The Church’s mission is to save souls. Evil, in this world comes from sin, not from income disparity or “climate change”, the solution is: Evangelization, conversion. Not an ever increasing government control, not a world government, these are nowadays the main agents imposing cultural Marxism to our nations, under the form of population control, reproductive health, gay rights, gender education, and so on. What the world needs nowadays is not limitation of freedom, but real freedom, liberation from sin. Salvation. Our Church was suppressed by the Soviet occupation, but none of our 12 bishops betrayed their communion with the Holy Father.

Our Church survived thanks to our bishops’ determination and example in resisting prisons and terror. Our bishops asked the community not to follow the world, not to cooperate with the communists. Now we need Rome to tell the world: “Repent of your sins and turn to God for the Kingdom of Heaven is near.” Not only us, the Catholic laity, but also many Christian Orthodox are anxiously praying for this Synod; because, as they say, if the Catholic Church gives in to the spirit of this world, it is going to be very difficult for all the other Christians to resist it” (Dr. Anca-Maria Cernea of Bucharest, Romania).

“After three days they found him in the temple, sitting in the midst of the teachers, listening to them and asking them questions, and all who heard him were astounded at his understanding and his answers” (Luke:2, 46-47).

¿Should we seek the answers to matters of family in the teachings of Jesus, or in the opinions of politicians and Governments of this world?


Fr. Marco Lopez

Committed Christians-Cristianos comprometidos


Pediatrician and public health specialist, Zilda Arns devoted half her life to Christian charity through solidarity and humanitarian causes in the area of health, especially in the fight against malnutrition and maternal and child mortality. For millions of Brazilians she was one of the most important persons in the history of Brazil. She was loved, respected, and admired, not only by the Catholic Church, but also by society in general. After her death, she left behind one of the largest organizations in the world attending to 2 million children devoted to child health and nutrition, Pastoral da Criança (Pastoral Care for Children). “Children are the seed for peace or violence in the future, depending on how they are cared for and stimulated. Thus, their family and community environment must be sown to grow a fairer and more fraternal world, a world to serve life and hope” (Zilda Arns).

Christopher Hartley is a British-Spanish Catholic missionary priest who worked in the Bronx for thirteen years and nine in the bateyes [the sugar workers' towns] of Dominican Republic. He lived there under death threats for his work in advocating for Haitian worker rights. Haitian workers were often deceived or directly forced to work, lived in semi slavery conditions, were exploited as animals, and worked fourteen hour days for a miserable salary. They live crammed into barracks without light, water, or beds. They lived without dignity. Today Father Christopher works in one of the poorest and most troubled areas of Ethiopia. "Love until it hurts. If it hurts, it is good sign" is a lesson Father Christopher learned from Mother Teresa of Calcutta. “She taught me that life is a gift, and therefore, it only has value when it is devoted. Life is a wonderful adventure and that only depends on us living it passionately or become satisfied with an irrelevant existence” (José Álvarez de las Asturias, La muerte del Egoísmo).

“Mary set out and traveled to the hill country in haste to a town of Judah”. Mary had already said YES to the Lord, and set off to meet another women who had also committed herself to the Lord. Christians who say "yes" to the Lord in a radical way are those who make the Kingdom of God in this world possible. But as the Second Vatican Council mentioned: “One of the biggest mistakes of our time, is the separation between faith and the daily life of many.” Which means, there are many Christians only by name that do not commit themselves to an authentic Christian life.

It is necessary to move as Mary did, do not wait for others to do something, instead be and do the part that corresponds to each of us in our family, parish, job, school, and every area of our lives. Mary and Elizabeth are not of those Christians who believe in God, but at the same time, are afraid of a Christian commitment.

Am I willing to seriously commit myself to the Lord like Mary and Elizabeth, in this upcoming year?


Zilda Arns, Médico Pediatra, especialista en Salud pública, dedicó la mitad de su vida a la caridad cristiana a través de causas humanitarias y solidarias en el área de la salud, especialmente en el combate contra la desnutrición y la mortalidad materno-infantil. Para millones de brasileños fue una de las personalidades más importantes de la historia de Brasil; amada, respetada y admirada no solo por la Iglesia Católica, sino también por la sociedad civil en general. Dejó tras su muerte una de las organizaciones en defensa de la infancia más importantes, eficaces y extraordinarias del mundo que atienden a más de 2 millones de niños cada mes. “El mundo puede ser mucho mejor si nosotros velamos por él con una mirada de fraternidad, donde todos tengan pan para comer, esperanzas y todos lleven dentro de su corazón la voluntad de servir al prójimo” (Zilda Arms).

Christopher Hartley, sacerdote misionero español, trabajó en el Bronx durante trece años, nueve en los bateyes de Republica Dominicana, donde vivió en permanente amenaza de muerte por su trabajo con la comunidad haitiana que acude a trabajar a los canales -a menudo engañados o directamente forzados- donde malviven en condiciones de semi esclavitud, explotados como animales, trabajando jornadas de catorce horas por un salario miserable; viven hacinados en barracones sin luz, agua, camas; sin dignidad. Hoy el padre Christopher trabaja en una de las zonas más pobres y conflictivas de Etiopia. “Ama hasta que te duela. Si te duele, es buena señal”. Es una lección que este hombre aprendió de Madre Teresa de Calcuta. “Ella me ensenó que la vida es un don, y por eso, sólo tiene sentido cuando se entrega. La vida es una maravillosa aventura y que sólo de nosotros depende vivirla apasionadamente o conformarnos con existencias irrelevantes” (José Álvarez de las Asturias, La muerte del Egoísmo).

“En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea”. María había dicho SI al Señor, y ahora se pone en camino para encontrarse con otra mujer, que igualmente que ella, se había comprometido con el Señor. Los cristianos que dicen sí al Señor de manera radical son quienes hacen posible el Reino de Dios en este mundo. Pero, como señaló el Concilio Vaticano II, “uno de los errores más grande de nuestro tiempo, es la separación entre la fe y la vida cotidiana de muchos”; es decir, existen muchos cristianos de nombre, pero sin asumir un compromiso cristiano auténtico en la vida.

Es necesario movernos como María, no esperar a que otros hagan algo, sino hacer nosotros la parte que nos corresponde en la familia, la parroquia, el trabajo, la escuela, en cada área de la vida. María e Isabel no son de esos cristianos que creen en Dios, pero que al mismo tiempo, tienen miedo al compromiso cristiano.

¿Estoy decidido a comprometerme seriamente con el Señor, como María e Isabel, en el 2016?


Fr. Marco López

¿Es usted Feliz? Are You Happy?

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias. La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría”.

“Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre. Aun con la dolorosa conciencia de las propias fragilidades, hay que seguir adelante sin declararse vencidos, y recordar lo que el Señor dijo a san Pablo: «Te basta mi gracia, porque mi fuerza se manifiesta en la debilidad» (2 Co 12,9). El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal” (Papa Francisco, Exhortación Apostólica, La Alegría del Evangelio).

“El sentido de la vida es encontrarse”. “Yo tenía un sueño, mi único sueño en la vida era encontrar a mi padre y matarlo” (Facundo Cabral). Facundo es el último de siete hijos, su padre abandonó a su madre cuando él iba a nacer, porque conoció a otra mujer y se fue con ella; trabajó en lo que fuera para ayudar a su madre, a los once años se convirtió en alcohólico, ladrón y vagabundo; por esta razón permaneció unos años en la cárcel, ahí se encontró con Dios y consigo mismo. Se convirtió en poeta, músico y cantante; el día que conoció a su padre, le dijo: “Ahora me quedo sin enemigos, porque tú eras el único enemigo que me quedaba”. Se reconcilió con él y le ayudó a conocer a Jesús.

“Alégrense siempre en el Señor. No se inquieten por nada”. No es el dinero, poder político o militar, belleza física, fama artística, lo que hace feliz a una persona. “La felicidad es El, todo lo demás es pasajero” (Facundo Cabral). “Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (San Agustín). San Juan Juan XXIII, Thomas Merton, Madre Teresa de Calcuta, Víctor Frankl, Cardenal Nguyen Van Thuan, Sister Dolores Hart, nos enseñan con sus vidas que la felicidad es una realidad no una ilusión.

¿Está usted buscando seriamente su felicidad en Jesús?


“The happiness of the gospel fills the heart and lives of those who are with Jesus. Those who allow themselves to be saved by Him are free from sin, sadness, internal emptiness, and isolation. With Jesus Christ happiness is always born and reborn. There are Christians that seem to choose to have lent without Easter. I understand those that tend to be sad due to the grave difficulties that they suffer, but little by little you have to allow for the happiness that comes from faith to awaken, like a secret but firm confidence, even amidst the worst distress. Temptation often appears by way of excuses and complaints, as if there should be innumerable conditions to make happiness possible. This usually happens because «the technological society has managed to increase moments of pleasure, but finds it very difficult to enkindle happiness.”

“One of the more serious temptations which stifles boldness and zeal is a defeatism which turns us into querulous and disillusioned pessimists, “sourpusses.” While painfully aware of our own frailties, we have to march on without giving in, keeping in mind what the Lord said to Saint Paul: “My grace is sufficient for you, for my power is made perfect in weakness” (2 Cor 12:9). Christian triumph is always a cross, yet a cross which is at the same time a victorious banner borne with aggressive tenderness against the assaults of evil.

“The point of life is to find oneself.” “I had a dream, my only dream in life was to find my father and kill him” (Facundo Cabral). Facundo is the youngest of seven children, his father abandoned his mother when he was about to be born. He had met another woman and left with her; Facundo worked doing whatever he could to help his mother, at 11 years of age he became an alcoholic, thief, and a vagabond; this was the reason he was in jail for some years, there he found God and himself. He became a poet, musician, and singer; the day he met his father, he said: “Now I do not have any enemies, because you were the only enemy I had left.” He reconciled with his father and helped him to come to know Jesus.

“Always be happy in the Lord. Do not worry about anything.” It is not money, political or military power, physical beauty, or artistic fame that makes a person happy. “He is happiness, everything else is a passerby” (Facundo Cabral). “You have made us, Lord, for you and our heart is restless until we rest in you” (San Agustín). Saint John XXIII, Thomas Merton, Mother Teresa of Calcuta, Víctor Frankl, Cardenal Nguyen Van Thuan, Sister Dolores Hart, teach us with their lives that happiness is a reality not an illusion.

Are you seriously looking for your happiness in Jesus?


Fr. Marco Lopez