viernes, 22 de agosto de 2014

Oración al Espíritu Santo

 
Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en él, el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas y envía sobre mí tus dones, como los enviastes sobre los Apóstoles en día de Pentecostés.

 
Espíritu de Verdad, te ruego mí llenes del don de Entendimiento, para penetrar las verdades reveladas, y así aumentar mí fe; distinguiendo con su luz lo que es del bien, o del mal espíritu.

 
Espíritu Sempiterno, te ruego me llenes del don de Ciencia, para sentir con la Iglesia en la estima de las cosas terrenas, y así aumentar mi esperanza, viviendo para los valores eternos.

 
Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de Sabiduría, para que saboree cada día más con que infinito Amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo, actuando siempre movido por ella.

 
Espíritu Santificador, te ruego me llenes del don de Consejo, para obrar de continuo con prudencia, eligiendo las palabras y acciones más adecuadas a la santificación mía y de los demás.

 
Espíritu de Bondad, te ruego me llenes del don de Piedad, para practicar con todos la justicia, dando a cada uno lo suyo: a Dios gratitud y obediencia, a los seres humanos con generosidad y amabilidad.

 
Espíritu Omnipotente, te ruego me llenes del don de Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana, resistiendo con paciencia las adversidades.

 
Espíritu de Majestad, te ruego me llenes del don de Temor de Dios, para no dejarme llevar de las tentaciones de los sentidos, y proceder con templanza en mi relación con los seres humanos que me rodean, y las cosas de este mundo que has creado para mi servicio.

 
Divino Espíritu, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, María Santísima, te suplico que vengas a mi corazón y me comuniques la plenitud de tus dones, para que iluminado y confortado por ellos, viva según tu voluntad, muera entregado a tu Amor, y así merezca cantar eternamente tus infinitas misericordias. Amén.
 
 

viernes, 15 de agosto de 2014

VIVIR EN JUVENTUD-ATILANO ALAIZ

Hace algunos años un amigo me regaló un libro que he conservado y leído varias veces, ahora lo estoy leyendo una vez mas, y quiero compartir algunos de sus artículos.
 
AQUI Y AHORA
 
 
Hay dos formas de traición a la vida: la fuga hacia adelante y la fuga hacia atrás; la nostalgia y la ilusión. Los nostálgicos se refugian en el pasado; los ilusos, los soñadores se refugian en el futuro. Ninguno de los dos vive en plenitud; ninguna goza de  una vida verdadera. El hombre y la mujer de nuestro tiempo corrren peligro de escapar atolondramente sin saber a veces  con demasiada certeza adónde. Decía alguien muy perspicazmente que jamás se ha corrido tanto parta llegar a ningún sitio.
 
El ser humano actual parece un perseguido. Parece el burro de la fábula al que le ataron una pértiga con un manojo de zanahorias adelante y corre y corre por conquistar el sabroso bocado; pero el bocado huye con él; es un eterno futuro. Si no se hubiera obsesionado con él, habría podido saborear las tiernas hierbas que ni siquiera veía por el camino.
 
La vida del hombre y la mujer de hoy corre peligro de convertirse en una alocada carrera. Todo se convierte en "preparar el porvenir"... Primero la carrera, luego el casamiento, luego  los hijos, luego los elementos necesarios: el carro, la casa.. Y cuando este círculo se cierra, comienza el círculo de los hijos... "En cuanto..." entonces me dedicaré a vivir... Pero ese "en cuanto" no llega. Da pena oir comentar y comprobar la verdad: "Ahora que empezaba a vivir... murió". Es decir, murió la víspera de su vida. ¡Triste cosa!
 
¡El tiempo no es una autopista entre la cuna y la tumba, sino un espacio para crecer bajo el sol, para vivir sosegadamente! ¡Es cuetión de vivir hoy! ¡Estar tranquilo hoy! ¡Ser feliz hoy! Vivir de cara al futuro, sí; pero escapar del presente, no. Precisamente viviendo a pleno pulmón el presente es como se forja el futuro. Es preciso vivir el hoy con serenidad. Saborear el instante presente; vivirlo con pleno sentido. Sin dejarse comer, desde luego, por lo inmediato.

El niño vive comido por lo inmediato. No tiene horizonte; no sabe de futuro; el viejo vive consumido por el pasado. El joven se escapa y se fuga al país de los sueños. Sólo el hombre y la mujer maduros viven el presente agradecidos al pasado y de cara al futuro. Viven en serio el hoy.  Pero sin olvidar que es víspera de mañana.