viernes, 20 de marzo de 2015

Committed or involved? ¿Comprometidos o involucrados?


On May 23, Archbishop Oscar Arnulfo Romero, will be beatified in El Salvador; he is the first Salvadorian saint officially declared by the Church. The role of this Archbishop inspired many missionaries from other countries to support the Church in El Salvador, among them were four American missionaries  who gave their lives in that bloody conflict: Dorothy Kazel, Ursuline Religious Sister from the Diocese of Cleveland; Ita Ford and Maura Clarke, Maryknoll congregates; and Jean Donovan, a Cleveland religious collaborator laywoman.

The unconditional faith of these four women is reflected in one of the letters Dorothy Kazel wrote a few days before her death about El Salvador: that it is “writhing in pain ­ a country that daily faces the loss of so many of its people ­ and yet a country that is waiting, hoping, yearning for peace. The steadfast faith and courage our leaders have to continue preaching the Word of the Lord even though it may mean ‘laying down your life’  in the very REAL sense is always a point of admiration and a vivid realization that JESUS is HERE with us. Yes, we have a sense of waiting, hoping, and yearning for complete realization of the Kingdom, and yet we know it will come because we can celebrate Him here right now.”

A Christian life can only be lived in a committed or involved life. Committed Christians are those who are willing to give their lives for a cause they believe in. Involved Christians are those who contemplate the reality that surrounds them but do nothing to transform it: the silent murder of unborn children, the sale of drugs in schools; display of pornography in the media that poison children, youth and adults. Some Christians believe that everything legal is good, even if it is contrary to the Law of God.

“The hour has come for the Son of Man to be glorified. Very truly I tell you, unless a kernel of wheat falls to the ground and dies, it remains only a single seed. But if it dies, it produces many seeds. Anyone who loves their life will lose it, while anyone who hates their life in this world will keep it for eternal life” (John 12).  After the assassination of Archbishop Romero, some commented that he died for speaking recklessly of the reality his country faced. The religious sisters, their congregations gave them the option to abandon the reality in which they worked, but they, knowing the risk they ran, decided to stay and suffer the fate of the people they served.

Are you a Christian committed or involved?  Do you understand that committed Christians, not those involved, are those who transform a parish?

El 23 de mayo, el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, será beatificado en El Salvador; es el primer santo salvadoreño declarado oficialmente por la Iglesia. La figura de este Arzobispo inspiró a muchos misioneros y misioneras de otros países que decidieron apoyar a la Iglesia en aquél país, entre ellas sobresalen cuatro misioneras norteamericanas que ofrecieron su vida en aquel sangriento conflicto: Dorothy Kazel, Ursulina de la Diócesis de Cleveland; Ita Ford y Maura Clark, de la Congregación de Maryknoll; y Jean Donovan, de Cleveland, laica colaboradora de las religiosas.

La fe incondicional de estas cuatro mujeres se refleja en una de las cartas que escribió, pocos días antes de morir, Dorothy Kazel: “Si miramos a este país pequeño, a El Salvador en su conjunto, descubrimos que es un país retorciéndose con dolor, un país que diariamente se enfrente con la perdida de muchísima gente, pero al mismo tiempo es un país que espera y anhela la paz. La fe inquebrantable y valor que tienen nuestros líderes en seguir proclamando la Palabra de Dios, aunque puede ser que signifique dar su vida por los demás, en el sentido real, es siempre un punto de admiración y comprensión viva que Jesús está aquí con nosotros y nosotras”.

La vida cristiana sólo puede vivirse de manera comprometida o involucrada. Cristianos comprometidos son quienes están dispuestos a dar su vida por una causa de la cual están convencidos. Involucrados están los cristianos que contemplan la realidad que les rodea pero no hacen nada para transformarla: asesinato silencioso de niños no nacidos, venta de droga en las escuelas; exhibición de pornografía en los medios de comunicación que envenena a niños, jóvenes y adultos. Algunos cristianos creen que todo lo legal es bueno, aunque sea contrario a la Ley de Dios.

“Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna” (Jn 12). Después del asesinato del Arzobispo Romero, algunos comentaron que había muerto por hablar imprudentemente de la realidad de su país; a las religiosas, sus congregaciones les ofrecieron la opción de abandonar la realidad en la que trabajaban, pero ellas, aun sabiendo el riesgo que corrían, decidieron quedarse y padecer la suerte del pueblo al que servían.

¿Es usted un cristiano/a comprometido o involucrado? ¿Comprende que son los cristianos comprometidos, no los involucrados, quienes transforman una parroquia? 

Fr. Marco López



miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Convicción u obligación? Conviction or Obligation?

22 de octubre de 2012, la Unión Internacional de Ciclismo, anunció que Lance Armstrong, perdía sus siete títulos ganados en el Tour de Francia y que se le prohibía participar en competencias de ciclismo internacional, debido a que la Agencia de Antidopaje de Estados Unidos, aseguraba haber encontrado evidencias abrumadoras de que la exitosa carrera del ciclista, era consecuencia de un sofisticado programa de dopaje.
 
Bernard Madoff, con una carrera brillante en Wall Street. Fue acusado de llevar a cabo el segundo mayor fraude en la historia de los Estados Unidos. Al momento de su detención, Madoff, dijo: “Estoy acabado, no hay nada inocente. He pagado a inversores con dinero que no existía”.
 
 A Jose, por envidia sus hermanos decidieron asesinarlo tirándolo a un pozo, después lo venden a una caravana de comerciantes, quienes a su vez lo vendieron como esclavo en Egipto. En cierta ocasión, la esposa de su dueño, pidió a José hacer algo contrario a la Ley de Dios, a lo cual él se negó rotundamente; la mujer le acusó de abuso, haciendo que lo encarcelaran. Pero Dios le concedió una sabiduría que no poseía ningún hombre en Egipto. Por su obediencia a Dios, José llegó a convertirse en la segunda persona más  importante en aquel reino.
 
“Las “diez palabras”, bien sean formuladas como preceptos negativos, prohibiciones, o bien como mandamientos positivos (como “honra a tu padre y a tu madre”), indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado. El Decálogo es un camino de vida” (CIC, 2057). La historia de la humanidad nos enseña que nadie puede ser feliz ni realizar su misión a plenitud en este mundo, si vive de manera contraria a la Ley de Dios. Este es el origen del fracaso en el ser humano: juzgar que puede desobedecer a Dios, sin ninguna consecuencia negativa en su vida. Pero la vida comprueba que “el salario del pecado es la muerte”.   
 
Que los niños y jóvenes obedezcan a sus padres y maestros; los ciudadanos respetemos y obedezcamos las leyes justas de nuestro país; las autoridades civiles no promuevan ni aprueben leyes contrarias a la Ley de Dios, no es una idea o capricho de la Iglesia Católica en el mundo, sino la voluntad de Dios que dijo a Moisés: “Yo soy el Señor, tu Dios”. Por eso, “aún con la dolorosa conciencia de las propias fragilidades, hay que seguir adelante sin declararse vencidos, y recordar lo que el Señor dijo a San Pablo: “Te basta mi gracia, porque mi fuerza se realiza en la debilidad” (Papa Francisco, “La Alegría del Evangelio, 85).
 
¿Esta convencido usted que obedecer la Ley de Dios, es una necesidad y no una obligación en nuestra vida?

On October 22, 2012, the International Cycling Union, announced that Lance Armstrong, would lose the seven titles he won in the Tour de France, and prohibited him to participate in international cycling competitions. This occurred when the United States Anti-Doping Agency, claimed it found overwhelming evidence that the successful career of the cyclist was the result of a sophisticated doping program.
 
Bernard Madoff, who had a brilliant career on Wall Street, was accused of carrying out the second biggest fraud in the history of the United States. At the time of his arrest, Madoff, said, "I am finished, there is nothing innocent. I have paid investors with money that didn't exist”.
 
His brothers envied Joseph, and therefore, decided to assassinate him by knocking him down a well.  Then they sold him to a caravan of merchants, who in turn sold him as a slave in Egypt. On one occasion, the wife of his owner asked Joseph do something contrary to the Law of God, which he flatly refused to do. The woman then accused him of abuse, and he was imprisoned. However, God gave Joseph wisdom unlike any man possessed in Egypt. For his obedience to God, Joseph became the second most important person in that kingdom.
 
“Whether formulated as negative commandments, prohibitions, or as positive precepts such as: "Honor your father and mother," the "ten words" point out the conditions of a life freed from the slavery of sin.” (CIC, 2057). The history of mankind teaches us that no one can be happy or carry out their mission in this world if you live in a manner contrary to the Law of God. This is the origin of human failure: to believe that you may disobey God, without any negative consequences in your life. But life proves that "the wages of sin is death".
 
That children and teenagers need to obey their parents and teachers; citizens should respect and obey the laws of our country; civilian authorities not promote or approve laws contrary to the law of God, is not an idea or whim of the Catholic Church in the world, but the will of God who said to Moses: "I am the Lord, your God". For this reason, "even with painful awareness of one’s own frailties, one must proceed without declaring themselves defeated, and remember what the Lord said to Paul, "My grace is sufficient for you because my strength is carried out in my weakness" (Pope Francis, The Joy of the Gospel, 85).
 
Are you convinced that obeying The Law of God is a necessity and not an obligation in our life?
 
Fr. Marco