viernes, 30 de enero de 2015

Espíritus Inmundos-Uncleans Spirits


La película: “el Rito”, presenta a un sacerdote joven, inteligente, pero con dudas sobre la existencia del demonio. Lo envían a Roma a un curso de Demonología; como esto no lo convence, va con un exorcista experimentado de la ciudad para comprobar por la práctica la existencia de los espíritus inmundos. El exorcista advierte al joven sacerdote: “Ten cuidado Michael, porque la decisión de no creer en el Diablo no protege de él. Lo interesante de los escépticos es que siempre estamos buscando pruebas para creer, la pregunta es: ¿qué haríamos si alguna vez las encontráramos?”.

“Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar” (1 Ped 5 9). “Nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas” (Ef 6, 12).

Pero, muchas personas no creen o minimizan la acción de estos espíritus malignos en el mundo, porque: “Una de las habilidades más grandes de Satanás en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del racionalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo” (San Juan Pablo II).

En el Evangelio de este domingo, el demonio grita a Jesús: ¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Porque en verdad, "El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (CIC 394). Muchos ven con indiferencia el crimen del aborto; otros, creen que la unión entre personas del mismo sexo es bueno; que el uso de la droga es una decisión personal. El demonio, de manera silenciosa, continúa destruyendo familias, sociedades enteras, y la misma Iglesia no escapa a su acción constante; por eso, “la Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jesús llama "homicida desde el principio", y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre” (CIC, 394); “sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios” (CIC, 395).

Vivimos en una sociedad en la cual los espíritus inmundos continúan haciendo estragos, por eso, “se necesitan personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza” (Papa Francisco: La Alegría del Evangelio, 86).

¿Qué está haciendo usted para defenderse a sí mismo y su familia de la acción de Satanás?

The film: The Rite features a young, intelligent priest with doubts regarding the existence of the devil. He is sent to Rome to study a course on Demonology; as this does not convince him, he goes with an experienced exorcist of the city to verify through the practice, the existence of evil spirits. The exorcist warns the young priest: “Be careful Michael, choosing not to believe in the devil doesn't protect you from him. You know, the interesting thing about sceptics, is that we're always looking for proof... the question is, what on earth would we ever do if we found it?”

“Be sober and vigilant. Your opponent the devil is prowling around like a roaring lion looking for [someone] to devour” (1 Peter 5:8). “For our Struggle is not with flesh and blood but with the principalities, with the powers, with the world rulers of this present darkness, with the evil spirits in the heavens” (Ephesians 6:12).

But, many people do not believe and/or minimize the actions of these evil spirits in the world, because: “One of the greatest skills of Satan in the world is to lead men to deny his existence in the name of rationalism and of every other system of thought which seeks all the loopholes so as not to admit the devil's work” (Saint John Paul II).

In this Sunday’s Gospel, the devil yells at Jesus: What have you to do with us, Jesus of Nazareth? Have you come to destroy us? Because in truth, “The reason the Son of God appeared was to destroy the works of the devil” (Catechism of the Catholic Church, 394). Many see with indifference the crime of abortion; others believe that the union between persons of the same sex is good; that the use of drugs is a personal decision. The devil, silently, continues to destroy families, entire societies, and the Church itself does not escape his constant action; that is why, “Scripture witnesses to the disastrous influence of the one Jesus calls "a murderer from the beginning", who would even try to divert Jesus from the mission received from his Father” (Catechism of the Catholic Church, 394); “The power of Satan is, nonetheless, not infinite. He is only a creature, powerful from the fact that he is pure spirit, but still a creature. He cannot prevent the building up of God's reign” (Catechism of the Catholic Church, 395).

We live in a society in which evil spirits continue to wreak havoc, that is why: “people of faith are needed who, by the example of their own lives, point out the way to the Promised Land and keep hope alive” (Pope Francis: The Joy of the Gospel, 86).

What are you doing to defend yourself and your family from Satan’s actions?

Fr. Marco

sábado, 24 de enero de 2015

La vida es corta-Life is short

Eduardo Fuentes Duarte, Obispo de la Diócesis de Sololá, Guatemala: joven, alegre, excelente pastor para todos. Pero un día mientras visitaba a un amigo suyo médico, éste le propuso hacerle un chequeo médico, para sorpresa de ambos, el Obispo tenía cáncer terminal. Meses después murió con olor a santidad. En medio de aquella difícil situación de salud, el Obispo escribió una breve carta pastoral a su diócesis, en la cual citaba las palabras de San Pablo: “Hermanos: les quiero recordar una cosa: la vida es corta”.

“¿Qué es la vida? un frenesí. ¿Qué es la vida? una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños son sueños” (Pedro Calderón de la Barca). Es bueno saber que “vida y muerte, vienen del Señor” (Eclesiástico 11, 14), no existe lo que llamamos accidente, porque el Señor “no sólo nos da el ser y el existir, sino que nos mantiene a cada instante en el ser, nos da el obrar y lo lleva a su término” (Catecismo de la Iglesia Católica, 301).

El mal no tiene la última palabra en el desarrollo de la humanidad, el mal existe porque “el ser humano, aunque es invitado a aceptar una vida bienaventurada libremente, pero también libremente, por un misterio terrible, puede negarse o rechazar” (Catecismo de la Iglesia Católica, 309). La tripulación del Titanic, el asesinato de John F. Kennedy, Martin Luther King Jr, los pasajeros y demás personas que perecieron en los atentados terroristas a las Torres Gemelas; son eventos terribles pero que no escapan al dominio y poder de Dios, sino más bien nos confirman que la vida humana es breve, que Dios puede llamarnos en cualquier momento a su presencia de una u otra forma.

¿Cuál es entonces el sentido de nuestra vida en este mundo? Mientras vivimos cada ser humano tiene una misión que cumplir: estudiar, trabajar, casarse, procrear, educar a sus hijos, ayudar a su próximo, porque “la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo” (GS, 39).

Es necesario reconocer la brevedad de nuestra vida y como Jonás ayudar a los demás a reconocer esta verdad de nuestra existencia humana; convertirnos en pescadores de hombres, como los apóstoles, enseñando a todos que “lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad” (Película El Gladiador).

Porque la vida es bella ¿verdad que vale la pena vivir cada día, como si fuera el último?


Edward Fuentes Duarte, Bishop of the Diocese of Solalá, Guatemala: young, happy, and an excellent pastor to all. One day while he visited a doctor friend of his, he gave him a checkup; to both of their surprise the Bishop had terminal cancer. Some months later he died. In the middle of that difficult health situation, the Bishop wrote a brief pastoral letter to his Diocese, in which he cited the words of St. Paul: “I tell you, brothers and sisters, the time is running out”.

“What is life? Madness. What is life? An illusion, a shadow, a story. And the greatest good is little enough; for all life is a dream, and dreams themselves are only dreams” (Pedro Calderon de la Barca). It is good to know that “life and death, come from the Lord” (Ecclesiasticus 11:14), what we know as accidents does not exist, because the Lord “not only gives them being and existence, but also, and at every moment, upholds and sustains them in being, enables them to act and brings them to their final end” (Catechism of the Catholic Church, 301).

Evil does not have the last word in the development of humanity, evil exists because “to which free creatures are invited to consent in advance, but from which, by a terrible mystery, they can also turn away in advance(Catechism of the Catholic Church, 309). The passengers of the Titanic, the assassination of John F. Kennedy, Martin Luther King Jr., the passengers and others who perished in the terrorist attacks on The World Trade Center Towers; were terrible events but did not escape the domain and power of God, but rather confirm that human life is brief, that God can call upon us at any moment to his presence in one form or another.

What then is the meaning of our life in this world? As long we live every human being has a mission to fulfill: study, work, marry, procreate, educate their children, and help their neighbor, because the expectation of a new earth must not weaken but rather stimulate our concern for cultivating this one. For here grows the body of a new human family, a body which even now is able to give some kind of foreshadowing of the new age” (Gaudium et Spes, 39).

It is necessary to recognize the brevity of our lives and like Jonas, help others recognize this truth of our human existence; become fishers of men, like the apostles, teaching everyone that “what we do in life echoes in eternity” (Maximus in Gladiator).

Because life is beautiful isn’t it worth living each day as if it were your last?

Fr. Marco 

jueves, 15 de enero de 2015

¿Cuál es su filosofía? What is your philosophy?

Los actos de una persona reflejan sus pensamientos. Quiero compartir algo que leí en el libro: “Redescubriendo el Catolicismo”, de Matthew Kelly, porque considero se relaciona con las lecturas de este domingo: “Cada cultura es el fruto de las ideas y actitudes de su gente. Estas ideas y actitudes se posesionan de las personas y culturas para formar una filosofía, es decir, un estilo determinado de pensamiento. Nuestra época vive una gran pobreza filosófica, y como resultado vivimos en una tremenda confusión ética y moral. Cada uno tenemos nuestra propia filosofía, la cual se compone de un conjunto de creencias que elegimos vivir. Aunque estas creencias sean muy diferentes, pero pueden coexistir como parte de la filosofía de una persona. Una filosofía es una regla de vida. ¿Cuál es su filosofía?
Aunque no podemos ser capaces de articular claramente nuestra filosofía personal, recurrimos a esta "regla de vida" muchas veces cada día. Todos los días hacemos cientos de decisiones; algunas de ellas afectan nuestra manera de alimentarnos, vestirnos; mientras que otras afectan la dirección de nuestras vidas. En todos los casos, estas decisiones están determinadas por nuestra filosofía personal.
Aunque hay muchas filosofías que influyen en nuestra cultura actual, me gustaría señalar tres grandes filosofías prácticas sobre las que hemos construido nuestra cultura moderna: "¿En qué me favorece a mí? Esta pregunta es el credo de lo que llamamos Individualismo, el cual se fundamenta en la preocupación de sí mismo. Hedonismo, coloca el placer como el fin último y objetivo de la vida. Pertenece a esta filosofía el dicho: "Si se siente bien, hazlo". La tercera marca filosófica de nuestra época es el Minimalismo, que pregunta: ¿Qué es lo menos que puedo hacer? Un minimalista siempre está tratando de ejercer el mínimo esfuerzo y recibir la recompensa máxima. Esta es una de las enfermedades filosóficas más grandes de nuestra época.
La crisis del mundo moderno es una crisis de ideas. El pensamiento determina la acción, las ideas forman nuestras vidas. No es muy tarde para descubrir que todas las ideas tienen sus consecuencias.” En tiempos de crisis Dios llamó a Samuel para constituirlo en su profeta; San Pablo proclama la necesidad e importancia de vivir la virtud de la castidad, el respeto al propio cuerpo y de los demás; San Juan Bautista señala a Jesús a sus discípulos: como el Único que tiene la respuesta a cualquier situación en nuestra vida. Se necesita ser valientes como Samuel, San Pablo, y los demás apóstoles para anunciar la Palabra de Dios en una sociedad que en ocasiones vive como si El no existiera.
¿Cuál es su filosofía personal; es decir, su manera de pensar? ¿Se considera seguidor, seguidora fiel de las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo? 
 

The actions of a person reflect their thoughts. I want to share something I read in the book “Rediscovering Catholicism”; from Matthew Kelly that I consider to be strongly related with this Sunday’s reading: “Every culture is the fruit of the ideas and attitudes of its people. These ideas and attitudes come together in both people and culture to form philosophies. Our own age is one of great philosophical poverty, and as a result, we live in an age of tremendous moral and ethical confusion. We each have our own philosophy. This philosophy is comprised of a set of beliefs by which we choose to live. These beliefs are probably many and varied. These beliefs are very different, but could co-exist within a person’s personal philosophy. A philosophy is a rule of life. What is your philosophy?
While we may not be able to articulate clearly our personal philosophy, we call upon this “rule of life” many times each day. Every day we make hundreds of decisions; some of these decisions affect what we eat and what we wear, while others affect the very direction of our lives. In every case, these decisions are determined by our personal philosophy.
Although there are many philosophies influencing the modern schema, I would like to propose that there are three major practical philosophies upon which we have constructed our modern culture: “What’s in it for me? This question is the creed of the philosophy we call Individualism, which is based on an ultimate concern for self. Hedonism, places pleasure as the ultimate goal and aim of life. The motto is, “If it feels good, do it”. The third philosophical mark of our age is Minimalism, which asks: What is the least I can do? A minimalist is always seeking to exert the minimum effort and receive the maximum reward. It is one the greatest philosophical diseases of our age.
The crisis of the modern world is a crisis of ideas. Thought determines action. Ideas shape our lives. It would not be too soon for us to learn that ideas have consequences”.  In times of crisis God called Samuel to become his prophet; St. Paul proclaims the necessity and importance of living the virtue of purity, respect for the body and that of others; St. John the Baptist says to his disciples: Jesus is the One who has the answer to every situation in our lives. You need to be brave like Samuel, St. Paul and the other apostles to proclaim the Word of God in a society that sometimes lives as if He did not exist.
What is your personal philosophy; i.e. your way of thinking? ¿Do you consider yourself a follower, a faithful follower of the teachings of Jesus Christ?
Fr. Marco

martes, 6 de enero de 2015

Autenticidad o mediocridad en la vida cristiana.


"Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo lugar" (Aristóteles). Este principio filosófico establece que no pueden coexistir dos realidades contradictorias en sí mismas: luz y oscuridad, tristeza y alegría, amor y odio. O sea, no hay posibilidad de un término medio, o se es lo  uno, o lo otro. Y corresponde a cada persona esforzarse por vivir una vida cristiana auténtica, o acomodarse a la mediocridad. Porque este es uno de los grandes peligros en la vida cristiana, el libro de Apocalipsis señala y denuncia esta realidad: “Conozco tu conducta: no eres ni frio ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca” (Ap 3, 15-16).”Si somos tibios y tediosos, no podemos traer el fuego a este mundo, ni aportar ningún poder de transformación” (Papa Benedicto XVI, “Servidor de vuestra Alegría, p. 37).
“Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos participes de su misión” (CIC, 1213). Una vida cristiana vivida con autenticidad es luz y sal en todos los ambientes de la vida, pero “la separación entre la fe que profesan y la vida cotidiana de muchos es uno de los errores más graves de nuestro tiempo” (GS, 43). Aquí se origina la raíz de todos los males que padecemos como familia, sociedad, e Iglesia: la falta de una vida cristiana auténtica.
“Seguir a Cristo no es una imitación exterior, porque afecta al hombre en su interioridad más profunda” (San Juan Pablo II, Carta Encíclica “El Esplendor de la Verdad”, 21). Las iglesias se llenan los domingos para la santa misa, los papás bautizan a sus niños, los envían a catecismo para su primera Comunión y Confirmación. Pero hace falta voluntad de querer vivir una vida cristiana comprometida con Dios. Por eso, los cristianos hemos perdido en el mundo el poder transformador de los primeros hombres y mujeres que creyeron en Jesucristo, de quienes se afirmaba: “lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Carta a Diogneto).
Jesús se hizo bautizar para asemejarse a nosotros en todo, por ninguna otra razón. El bautismo hace de nosotros hijos e hijas de Dios. ¿Existirá una realidad más grande que ésta en una persona? No, pero "un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Es decir, tenemos la misión de vivir una vida cristiana auténtica, de hecho, no sólo de nombre; para que otros crean en Jesucristo, y la sociedad, y la Iglesia puedan ser cada día mejor.
¿En qué aspectos está dispuesto a trabajar, y a comprometerse para mejorar su vida cristiana personal y parroquial en el 2015?
Fr. Marco