viernes, 24 de julio de 2015

Stay hungry stay foolish-Permanezca hambriento permanezca .

"When Alexis de Tocqueville came to America in 1831 to start on his book Democracy in America, he was surprised by the philanthropic spirit of the American people. Wherever he went in the United States he noticed people gathered in meetings. They would gather into small charitable committees at a community level to provide for their neighbors in need. Whether it was a health issue, a difficult financial time, need for children’s clothing, or a place to live, some community and/or church organizations were there to help cover the shortage and provide appropriate care. All of this happened without the encouragement of the government, because there lied a generous spirit in the American’s heart. Help was from person to person, and was generous enough to satisfy the deficiencies, but administered in such a way that it did not enable unnecessary dependency or beggars. The moral accountability and training for productive employees was centralized to these relief efforts. 

With government welfare programs, there is little consideration of the real needs of the person, almost no attempts to solve the underlying causes of poverty and poor health. People receiving government assistance do not have a real incentive to find permanent solutions to their problems. Statesmen can claim that they have noble motives, but they are destroying entire towns with their "benevolence". Today it seems that taking responsibility for life itself is becoming something so rare” (Jay Van Andel, An Enterprising Life). 

“If anyone was unwilling to work, neither should that one eat” (2 Thessalonians 3:10). “Go to the ant, O sluggard, study her ways and learn wisdom; For though she has no chief, no commander or ruler, she procures her food in the summer, stores up her provisions in the harvest” (Proverbs 6: 6-8). “Like slavery and apartheid, poverty is not natural. It is manmade and it can be overcome and eradicated by the actions of human beings. And overcoming poverty is not a gesture of charity. It is an act of justice. It is the protection of a fundamental human right, the right to dignity and a decent life. While poverty persists, there is no true freedom” (Nelson Mandela). 

“When Jesus raised his eyes and saw that a large crowd was coming o him, he said to Philip, ‘Where can we buy enough food for them to eat?’” Even today there are multitudes of people that do not have food on their tables. God does not let people die of hunger, “For thus says the LORD, ‘They shall eat and there shall be some left over’ “. But laziness, lack of creativity, unnecessary spending, greed of some people, and the corruption of many makes it difficult for there to be bread for everyone. Is poverty a responsibility of God or of human beings? 


"Cuando Alexis de Tocqueville vino a América en 1831, para comenzar a trabajar en su libro: “Democracia en América”, le sorprendió el espíritu filantrópico de los Americanos. A donde quiera que fuera en los Estados Unidos veía que las personas tenían reuniones. Se organizaban en pequeños comités de caridad a nivel comunitario proveyendo para sus vecinos necesitados. Ya fuera una calamidad de salud, un tiempo financiero difícil, necesidad de ropa para los niños, o un lugar para vivir, algunas organizaciones eclesiales o comunitarias estaban ahí para cubrir esta escasez y proporcionar el cuidado adecuado. Todo esto ocurrió sin que el gobierno lo animara porque en el corazón de los americanos hay un espíritu generoso. La asistencia era de persona a persona, y era lo suficientemente generosa como para satisfacer las carencias reales, pero administradas de tal forma que no engendrara dependencia innecesaria o mendigos. La rendición de cuentas moral y el entrenamiento para empleos productivos eran centrales para estos esfuerzos de ayuda.

Con programas de bienestar gubernamentales hay poca consideración de las verdaderas necesidades de la persona, casi no se procura solucionar las causas de fondo de la pobreza o de mala salud, y las personas que reciben asistencia del gobierno no tienen un verdadero incentivo para encontrar soluciones permanentes a sus problemas. Los estadistas pueden pretender que tienen motivos nobles, pero están destruyendo toda una población con su “benevolencia”. Hoy parece que asumir la responsabilidad por la vida propia es algo cada vez más raro” (Jay Van Andel, Una Vida Emprendedora). 

“Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Tes 3, 10). “Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio. Ella no tiene jefe, ni capataz, ni amo; asegura en el verano su sustento, recoge su comida al tiempo de la mies” (Prov 6, 6-8). "Como la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural. Es creada por el hombre y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos. Y erradicar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Se trata de proteger un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida digna. Mientras haya pobreza, no habrá verdadera libertad” (Nelson Mandela). 

"Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman estos?”. También ahora hay multitudes que no tienen pan en su mesa. Dios no deja morir de hambre a nadie, “porque esto dice el Señor: “Comerán todos y sobrará”. Pero sí la pereza, falta de creatividad, gastos en cosas innecesarias, la avaricia de algunos, y la corrupción de muchos, impide que haya pan para todos. 

¿La pobreza material es responsabilidad de Dios o de los seres humanos? 

Fr. Marco López 

viernes, 3 de julio de 2015

Rebellious, stubborn and obstinate - Rebeldes, testarudos, obstinados.

This is the description God gave the prophet Ezekiel regarding the people of Israel. The Bible presents us with many examples of men and women who embody what it is to be rebellious, stubborn and obstinate. Which expresses the attitude of those who, without a valid or logical reason, opt to voluntarily and systematically disobey the corresponding authorities.

Absalom instructed his attendants to kill his brother Amnon. His father King David pardoned him. After some time Absalom conspired against the King: he prepared an army to chase his father out of Jerusalem. Absalom invaded the Kings throne and raped the concubines his father left to care for the palace. Finally, both armies faced each other and Absalom was killed. The Bible states that when King David heard of his son’s death, “the king covered his face and cried out in a loud voice, ‘My son Absalom! Absalom! My son, my son!’” (2 Samuel 19, 5).

Recently the governor of South Carolina called for the removal of the Confederate flag from the Statehouse grounds; in order to adopt the flag of the United States of America as the one and only symbol. It’s amazing that, even after so many years, there is still a separatist spirit in some citizens that inspired such a sad conflict in the history of this country. The lives of so many men and women that perished in that battle were not in vain, instead they are the price of unity and progress of this great North American nation. History hopes that we all dispose of any meaningless attitude of rebellion, stubbornness and obstinacy in our families, schools, work, neighborhoods, parishes, and Church in general; only then can we build a better world.

Rebellion, stubbornness and obstinacy, is a reality that affects the Church and has done a lot of harm over the centuries. After the Second Vatican Council, Marcel Lefebvre, a French Bishop, unwilling to accept the Church’s opening towards the new times and in open disobedience to the Pope, decided to establish his own religious congregation. Without the stubbornness and obstinacy of some people, many tragic events in the history of mankind would not have happened: the extermination of millions of Jews, World War II, Pearl Harbor, the unsuccessful revolution in Cuba, suffering of the people of Venezuela. Rebellion, stubbornness, and obstinacy are obstacles even for God to be able to act in our lives. Which is why Jesus could not make many miracles happen in his hometown. 

Could God, rightly today, describe our Christian life with only three words?

Esta es la descripción que Dios hace del pueblo de Israel al profeta Ezequiel. La Biblia nos presenta abundantes ejemplos de hombres y mujeres que personifican lo que es ser rebeldes, testarudos y obstinados. Lo que expresa la actitud de quienes, sin ninguna razón válida ni lógica, optan por desobedecer de manera voluntaria y sistemática a la autoridad correspondiente.

Absalón, hizo asesinar a su hermano Amnón, su padre el rey David lo perdonó. Después de un tiempo conspiró en contra del rey David, preparó un ejército para perseguir a su padre haciéndolo huir de Jerusalén. Absalón invadió el trono de su padre y violó sus concubinas; finalmente, ambos ejércitos se enfrentaron y Absalón fue asesinado. Cuando el rey David se enteró de la muerte de su hijo, cuenta la Biblia que lloraba a gritos diciendo: ¡“Hijo mío, Absalón; hijo mío, hijo mío, Absalón! ¡Quien me diera haber muerto en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Sam 19, 1).

Recientemente la gobernadora de Carolina del Sur, presentó a los legisladores estatales la propuesto de retirar la bandera confederada del Capitolio, para adoptar como único símbolo la bandera de los Estados Unidos. Es increíble que aún después de tantos años permanezca vivo en algunos ciudadanos el espíritu separatista que inspiró este triste conflicto en la historia de este país. Las vidas de tantos hombres y mujeres que perecieron en ese evento, no fueron en vano, sino que son el precio de la unidad y progreso de esta gran nación de Norte América. La historia espera que todos depongamos cualquier actitud de rebeldía, testarudez y obstinación sin sentido, en nuestras familias, escuela, trabajo, vecindario, parroquia, e Iglesia en general; sólo así, podremos construir juntos un mundo mejor.

Rebeldía, testarudez, y obstinación, es una realidad que afecta a la Iglesia y ha hecho mucho daño a través de los siglos. Después del Concilio Vaticano II, Marcel Lefebvre, un obispo francés, no dispuesto a aceptar la apertura de la Iglesia hacia los nuevos tiempos, en abierta desobediencia al Papa, decidió fundar su propia congregación religiosa. Sin la testarudez y obstinación de algunas personas muchos acontecimientos tristes de la historia de la humanidad no hubieran sucedido: Exterminio de millones de judíos, Segunda Guerra Mundial, Pearl Harbor, revolución fracasada en Cuba, sufrimiento del pueblo de Venezuela. La rebeldía, testarudez y obstinación es un obstáculo aún para que Dios pueda actuar en nuestra vida. Por eso Jesús no pudo hacer muchos milagros en su ciudad natal. 

¿Podría Dios, hoy, con razón, describir nuestra vida de cristianos con tres palabras?

Fr. Marco López