jueves, 25 de junio de 2015

Who is responsible? ¿Quién es responsable?

“God did not make death, nor does he rejoice in the destruction of the living” (Wisdom 1:13). If God did not make death, then who did? “Therefore, just as through one person sin entered the world, and through sin, death, and thus death came to all, inasmuch as all sinned” (Romans 5:12). God warned Adam and Eve: “except the tree of knowledge of good and evil. From that tree you shall not eat; when you eat from it you shall die” (Genesis 2:17). Evil and suffering are consequences of not obeying God: “To the woman he said: I will intensify your toil in childbearing; in pain you shall bring forth children. To the man he said: … By the sweat of your brow you shall eat bread, until you return to the ground, from which you were taken” (Genesis 3:16-19). 

The decision to generate life or death is within every human beings actions: the pregnant mother decides to protect or kill the child she carries in her womb; parents opt to give their children a Christian upbringing, or let them become a problem for society. It is within each person to choose to consume or reject cigarettes, liquor, drugs, pornography, prostitution, gangs, and drug trafficking. None of these were created by God. They are consequences of the bad decisions many men and women in our society have made. There are so many destruction in the world today, that there is an urgent need to have Jesus heal us, or resurrect us, in the case of those who are dead through sin. 

“The origin of all disdain for humankind, of all injustice, should be sought in the internal imbalance of human liberty, which will always need to be rectified in history. We will not have a new continent without new and reformed structures, but, above all, there will be no new continent without new people, who know how to be truly free and responsible according to the light of the Gospel” (Conference of Latin American Bishops Medellín, Colombia, 1,3 ). 

On the afternoon of August 9, 1943, a young Austrian farmer named Franz Jägerstätter, waited calmly in his cell at Berlin’s Brandenburg Prison for the escort that would take him to the guillotine nearby. On the table beside him lay a paper that, if he signed it, would save his life. Steadfastly he refused. At 4:00 pm, he was led to the scaffold and beheaded”. These are the last words he wrote as he refused to be part of Hitler's madness: “Many will perhaps ask themselves why God had to make us live in such a time as this. But we may not accuse God on this account, nor should we put the blame on others. There is an old saying: ‘He who makes his bed must lie on it’. And it is still possible for us, even today, with God’s help, to lift ourselves out of the mire in which we are stuck and win eternal happiness – if only we make a sincere effort and bring all our strength to the task” (Leo Knowles, Modern Heroes of the Church). What do you do to fix what many blame God for?



“Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes” (Sab 1, 13). Si Dios no hizo la muerte, entonces, ¿quién la hizo? “Por un sólo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así, la muerte alcanzó a todos los hombres, ya que todos pecaron” (Rm 5,12). Dios advirtió a Adán y Eva: “del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás sin remedio” (Gn 2,17). El mal y el sufrimiento son consecuencias de no obedecer a Dios: “A la mujer le dijo: “tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Al hombre le dijo: Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado” (Gn 3, 16-19). 

Es cada ser humano, con sus acciones, quien genera vida o muerte: la madre embarazada decide proteger o asesinar la criatura que lleva en su vientre; los padres de familia optan por educar cristianamente a sus hijos, o permitir que se conviertan en un problema para la sociedad. Son los ciudadanos quienes eligen consumir o rechazar el cigarro, licor, droga, pornografía, prostitución, pandillas, narcotráfico. Porque nada de eso ha sido creado por Dios, sino que son consecuencias de las malas decisiones de muchos hombres y mujeres en nuestra sociedad. 

Existen tantas hemorragias, destrucción en el mundo actual, que es urgente acudir a Jesús para que nos sane, o resucite, en el caso de quienes están muertos por el pecado. “El origen de todo menosprecio del hombre, de toda injusticia, debe ser buscado en el desequilibrio interior de la libertad humana, que necesitará siempre, en la historia, una permanente labor de rectificación. No habrá un continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables” (Medellín 1, 3). 

En el atardecer del 9 de Agosto del 1943, un agricultor joven austríaco llamado Franz Jägerstätter, esperó tranquilamente en su celda en la prisión de Brandenburgo de Berlín, por la escolta que lo llevaría a la guillotina. En la mesa junto a él había un papel que si lo firmaba le salvaría la vida. Él se negó rotundamente. A las 4:00pm, fue llevado al cadalso y decapitado. Estas son las últimas palabras que escribió quien se negó a ser parte de la locura de Hitler: “Muchos quizá se preguntarán por qué Dios tuvo que hacernos vivir en un tiempo como este. Pero no podemos acusar a Dios por esto, tampoco hay que echarle la culpa a otros. Hay un viejo refrán que dice: ´Quien hace la cama ha de acostarse en ella´. Y todavía es posible con la ayuda de Dios, incluso hoy en día, de levantarnos del fango en el que estamos atrapados y ganar la felicidad eterna - solamente si hacemos un esfuerzo sincero y ponemos todas nuestras fuerzas en la tarea” (Leo Knowles, Modern Heroes of the Church). ¿Qué hace usted para arreglar aquello de lo cual muchos culpan a Dios?

Fr Marco López