1/15/2015

¿Cuál es su filosofía? What is your philosophy?

Los actos de una persona reflejan sus pensamientos. Quiero compartir algo que leí en el libro: “Redescubriendo el Catolicismo”, de Matthew Kelly, porque considero se relaciona con las lecturas de este domingo: “Cada cultura es el fruto de las ideas y actitudes de su gente. Estas ideas y actitudes se posesionan de las personas y culturas para formar una filosofía, es decir, un estilo determinado de pensamiento. Nuestra época vive una gran pobreza filosófica, y como resultado vivimos en una tremenda confusión ética y moral. Cada uno tenemos nuestra propia filosofía, la cual se compone de un conjunto de creencias que elegimos vivir. Aunque estas creencias sean muy diferentes, pero pueden coexistir como parte de la filosofía de una persona. Una filosofía es una regla de vida. ¿Cuál es su filosofía?
Aunque no podemos ser capaces de articular claramente nuestra filosofía personal, recurrimos a esta "regla de vida" muchas veces cada día. Todos los días hacemos cientos de decisiones; algunas de ellas afectan nuestra manera de alimentarnos, vestirnos; mientras que otras afectan la dirección de nuestras vidas. En todos los casos, estas decisiones están determinadas por nuestra filosofía personal.
Aunque hay muchas filosofías que influyen en nuestra cultura actual, me gustaría señalar tres grandes filosofías prácticas sobre las que hemos construido nuestra cultura moderna: "¿En qué me favorece a mí? Esta pregunta es el credo de lo que llamamos Individualismo, el cual se fundamenta en la preocupación de sí mismo. Hedonismo, coloca el placer como el fin último y objetivo de la vida. Pertenece a esta filosofía el dicho: "Si se siente bien, hazlo". La tercera marca filosófica de nuestra época es el Minimalismo, que pregunta: ¿Qué es lo menos que puedo hacer? Un minimalista siempre está tratando de ejercer el mínimo esfuerzo y recibir la recompensa máxima. Esta es una de las enfermedades filosóficas más grandes de nuestra época.
La crisis del mundo moderno es una crisis de ideas. El pensamiento determina la acción, las ideas forman nuestras vidas. No es muy tarde para descubrir que todas las ideas tienen sus consecuencias.” En tiempos de crisis Dios llamó a Samuel para constituirlo en su profeta; San Pablo proclama la necesidad e importancia de vivir la virtud de la castidad, el respeto al propio cuerpo y de los demás; San Juan Bautista señala a Jesús a sus discípulos: como el Único que tiene la respuesta a cualquier situación en nuestra vida. Se necesita ser valientes como Samuel, San Pablo, y los demás apóstoles para anunciar la Palabra de Dios en una sociedad que en ocasiones vive como si El no existiera.
¿Cuál es su filosofía personal; es decir, su manera de pensar? ¿Se considera seguidor, seguidora fiel de las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo? 
 

The actions of a person reflect their thoughts. I want to share something I read in the book “Rediscovering Catholicism”; from Matthew Kelly that I consider to be strongly related with this Sunday’s reading: “Every culture is the fruit of the ideas and attitudes of its people. These ideas and attitudes come together in both people and culture to form philosophies. Our own age is one of great philosophical poverty, and as a result, we live in an age of tremendous moral and ethical confusion. We each have our own philosophy. This philosophy is comprised of a set of beliefs by which we choose to live. These beliefs are probably many and varied. These beliefs are very different, but could co-exist within a person’s personal philosophy. A philosophy is a rule of life. What is your philosophy?
While we may not be able to articulate clearly our personal philosophy, we call upon this “rule of life” many times each day. Every day we make hundreds of decisions; some of these decisions affect what we eat and what we wear, while others affect the very direction of our lives. In every case, these decisions are determined by our personal philosophy.
Although there are many philosophies influencing the modern schema, I would like to propose that there are three major practical philosophies upon which we have constructed our modern culture: “What’s in it for me? This question is the creed of the philosophy we call Individualism, which is based on an ultimate concern for self. Hedonism, places pleasure as the ultimate goal and aim of life. The motto is, “If it feels good, do it”. The third philosophical mark of our age is Minimalism, which asks: What is the least I can do? A minimalist is always seeking to exert the minimum effort and receive the maximum reward. It is one the greatest philosophical diseases of our age.
The crisis of the modern world is a crisis of ideas. Thought determines action. Ideas shape our lives. It would not be too soon for us to learn that ideas have consequences”.  In times of crisis God called Samuel to become his prophet; St. Paul proclaims the necessity and importance of living the virtue of purity, respect for the body and that of others; St. John the Baptist says to his disciples: Jesus is the One who has the answer to every situation in our lives. You need to be brave like Samuel, St. Paul and the other apostles to proclaim the Word of God in a society that sometimes lives as if He did not exist.
What is your personal philosophy; i.e. your way of thinking? ¿Do you consider yourself a follower, a faithful follower of the teachings of Jesus Christ?
Fr. Marco

1/06/2015

Autenticidad o mediocridad en la vida cristiana.


"Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo lugar" (Aristóteles). Este principio filosófico establece que no pueden coexistir dos realidades contradictorias en sí mismas: luz y oscuridad, tristeza y alegría, amor y odio. O sea, no hay posibilidad de un término medio, o se es lo  uno, o lo otro. Y corresponde a cada persona esforzarse por vivir una vida cristiana auténtica, o acomodarse a la mediocridad. Porque este es uno de los grandes peligros en la vida cristiana, el libro de Apocalipsis señala y denuncia esta realidad: “Conozco tu conducta: no eres ni frio ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca” (Ap 3, 15-16).”Si somos tibios y tediosos, no podemos traer el fuego a este mundo, ni aportar ningún poder de transformación” (Papa Benedicto XVI, “Servidor de vuestra Alegría, p. 37).
“Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos participes de su misión” (CIC, 1213). Una vida cristiana vivida con autenticidad es luz y sal en todos los ambientes de la vida, pero “la separación entre la fe que profesan y la vida cotidiana de muchos es uno de los errores más graves de nuestro tiempo” (GS, 43). Aquí se origina la raíz de todos los males que padecemos como familia, sociedad, e Iglesia: la falta de una vida cristiana auténtica.
“Seguir a Cristo no es una imitación exterior, porque afecta al hombre en su interioridad más profunda” (San Juan Pablo II, Carta Encíclica “El Esplendor de la Verdad”, 21). Las iglesias se llenan los domingos para la santa misa, los papás bautizan a sus niños, los envían a catecismo para su primera Comunión y Confirmación. Pero hace falta voluntad de querer vivir una vida cristiana comprometida con Dios. Por eso, los cristianos hemos perdido en el mundo el poder transformador de los primeros hombres y mujeres que creyeron en Jesucristo, de quienes se afirmaba: “lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Carta a Diogneto).
Jesús se hizo bautizar para asemejarse a nosotros en todo, por ninguna otra razón. El bautismo hace de nosotros hijos e hijas de Dios. ¿Existirá una realidad más grande que ésta en una persona? No, pero "un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Es decir, tenemos la misión de vivir una vida cristiana auténtica, de hecho, no sólo de nombre; para que otros crean en Jesucristo, y la sociedad, y la Iglesia puedan ser cada día mejor.
¿En qué aspectos está dispuesto a trabajar, y a comprometerse para mejorar su vida cristiana personal y parroquial en el 2015?
Fr. Marco

12/29/2014

Dejar a Dios ser Dios


Para algunos es un escándalo que Dios haya decidido hacerse humano, que naciera en un establo entre animales, desprovisto de todo bienestar material. Pero ese es nuestro Dios. En su libro: “Dejar a Dios ser Dios”, el padre Carlos G. Valles, sacerdote Jesuita, escribe: “Dime como concibes a Dios, cómo lo llamas, cómo le rezas, cómo te lo imaginas cuando le hablas, cómo interpretas sus mandamientos y reaccionas cuando los quebrantas; dime qué esperas de él en esta vida y en la otra, qué sabes de él y has leído de él…, dime todo eso y me habrás contado la biografía de tu alma. La idea que una persona tiene de Dios es el compendio de su propia vida”.

El evangelio de este domingo nos narra el encuentro de tres reyes magos con el Niño Jesús. ¿Cómo se enteraron de su nacimiento? ¿Cómo lograron reconocer que aquél Niño, en apariencia igual a cualquier niño, era el Hijo de Dios? Esto fue obra de Dios en aquellos hombres, pues “el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y solo en Dios encontrará  el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar” (Catecismo de la Iglesia Católica, 27).

Es necesario dejar a Dios ser Dios, es decir, redescubrir su presencia en la naturaleza que El ha creado, pero especialmente en cada persona: niño, niña, jóvenes, hombres y mujeres, “pues El mismo, el Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo ser humano. Trabajó con manos de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado” (Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, 22).

El Niño a quien los pastores visitan en aquel pesebre, continúa presente entre nosotros de manera silenciosa en cada uno de los sacramentos, pero de manera muy especial en la Santísima Eucaristía, que El mismo instituyó para alimentarnos en nuestro caminar por este mundo. Hace falta que también redescubramos su presencia en la Biblia que es su Palabra.

Al comenzar el año 2015, una buena meta a nivel personal, familiar, y parroquial, sería proponernos redescubrir a Dios en nuestra propia vida. Que podamos decir, como San Agustín: “Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo”.


Fr. Marco.

 

12/23/2014

El poder de una familia. The power of family.

“Un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con sus hijos una familia. Esta disposición es anterior a todo reconocimiento por la autoridad pública; se impone a ella. Al crear al hombre y a la mujer, Dios instituyó la familia humana y la dotó  de su constitución fundamental. Sus miembros son personas iguales en dignidad” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2202, 2203). La familia no es un invento del hombre, ni de la Iglesia, sino de Dios mismo.

La familia es el centro de la sociedad, la primera escuela e iglesia doméstica; por eso, el poder transformador que posee en la Iglesia y en la sociedad. Pero, esta es también la razón principal por la cual la institución familiar ha sido atacada desde sus orígenes por el maligno: “Son muchas las insidias que amenazan la solidez de la institución familiar en la mayor parte de los países de América, se deben mencionar, entre otros, el aumento de los divorcios, la difusión del aborto, del infanticidio y de la mentalidad contraceptiva” (San Juan Pablo II, Iglesia en América, 46).

Todos soñamos con un mundo y una Iglesia mejor, pero: ¿Quién puede limpiar el mundo del crimen del aborto, hacer que los esposos permanezcan unidos hasta que la muerte los separe? ¿Inspirar en los niños y jóvenes, alegría e ilusión por la vida, estudio, y trabajo? ¿Hacer de nuestros niños, niñas, y jóvenes, buenos cristianos y excelentes ciudadanos? Dios, sí, pero a través de cada familia, sin su participación y colaboración Dios no hace nada, porque “la familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad. La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2207). No son la Iglesia ni el Gobierno los responsables de educar a los niños y niñas, sino los padres de familia, esto “tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2221).

Un papá estaba trabajando en su taller y su niño pequeño se acercó para preguntarle: ¿papá que estás haciendo? El trató de explicarle, pero el niño hizo la misma pregunta, una y otra vez. Finalmente, para que el niño lo dejara trabajar el padre le entregó un mapa del mundo para que lo armara, pensando que así lo dejaría en paz, el niño se fue a la sala pero en unos minutos regresó gritando: ¡Terminé! El padre sorprendido, preguntó: ¿Cómo lo armaste tan rápido? En la parte de atrás del mapa, dijo el niño, hay un dibujo de una familia, arreglé la familia y así reconstruí el mundo.

¿Qué está dispuesto usted a hacer por su familia en el 2015?                                         

“A man and a woman united in marriage, together with their children, form a family. This institution is prior to any recognition by public authority, which has an obligation to recognize it. In creating man and woman, God instituted the human family and endowed it with its fundamental constitution. Its members are persons equal in dignity” (Catechism of the Catholic Church, 2202, 2203). Family is not an invention of man, or the Church, but of God.

Family is the center of society, the first school and domestic church; therefore, it possesses a transformative power in the Church and in society.  But this is also the main reason why the family institution has been attacked from its beginning by evil: “Many insidious forces are endangering the solidity of the institution of the family in most countries of America, and these represent so many challenges for Christians. Among them we should mention the increase in divorce, the spread of abortion, infanticide and the contraceptive mentality” (Ecclesia In America, Saint John Paul II, 46).

We all dream of a better world and Church, but who can rid the world of abortion? Make marriages stay together until death do they part? Inspire children and youth joy and enthusiasm for life, learning, and work? Make our children and youth good Christians and excellent citizens? God can, but only through every family. Without their participation and collaboration God cannot do anything, because “the family is the community in which, from childhood, one can learn moral values, begin to honor God, and make good use of freedom. Family life is an initiation into life in society” (Catechism of the Catholic Church, 2207). The government and the Church are not responsible for educating children, but rather the parents, this “is of such importance that it is almost impossible to provide an adequate substitute” (Catechism of the Catholic Church, 2221).

A father was working in his garage and his son asked him: “dad what are you doing?” He tried to explain but his son asked him the same question over and over again. Finally, so that his son would leave him alone to work, he gave him a puzzle of a map of the world to build, thinking that would leave him alone. The boy went into the living room but in just a few minutes he came back screaming: “I finished!” The father surprised, asked: “How did you build it so fast?” “On the back of the map,” the boy said “is a picture of a family. I arranged the family and so built the world.”

What are you willing to do for your family in 2015?                               

Fr. Marco

12/19/2014

EL PODER DE UNA MUJER

 
 
Una mujer abrió la puerta al pecado, otra mujer hace posible se realice la salvación de Dios en favor de la humanidad. San Pablo reconoce el poder de la mujer cuando afirma: “por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte” (Rm 5,12); “¡Cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se ha desbordado sobre todos!” (Rm: 5,15). Eva aceptó desobedecer a Dios y obedecer al maligno; Adán, consintió a través de ella la propuesta de desobediencia; María, decidió obedecer a Dios, haciendo posible que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarnara en su vientre y se hiciera verdadero Hombre. El pecado y la gracia entran en el mundo por decisión de una mujer.
“Al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva”(Gal 4, 4) Esto no hubiese sucedido sin la participación total de una mujer: Santa María. Hay muchas cosas que difícilmente pueden realizarse en nuestras familias, Iglesia y sociedad, sin la participación comprometida de una mujer. Solo la mujer tiene el don de concebir y dar a luz una nueva vida humana, cuidar con especial atención la alimentación, crecimiento humano, espiritual, psicológico, intelectual y social de cada niño y niña; lo que es el corazón, el cerebro, y el alma en el cuerpo humano, es la mujer en cada familia.
Pero“todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Porque ‘el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral’, y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales” (Papa Francisco, “La Alegría del Evangelio”n. 103). Por no entender que la mujer, aunque distinta en su ser, es igual en dignidad al hombre; es decir, la mujer no es menos que el hombre, le ha sido negado a las mujeres por muchos siglos: estudiar, participar en la vida política; en incluso, en la misma Iglesia, solo después del Concilio Vaticano II, se ha reconocido a la mujer una mayor participación en las comunidades cristianas.
No sé si históricamente es verdad que Pocahontas salvó la vida de John Smith, la historia cuenta que ella pidió a su papá que no lo asesinara. Lo que sí sabemos es que Dios puso nuestra salvación en manos de una mujer: Santa María Virgen, gracias a su SI, Jesús se hizo Hombre para salvarnos del pecado.
El poder de una mujer, para bien o para mal, está presente en el mundo desde el origen de la humanidad: ¿Cómo está educando a sus hijas: haciéndoles creer que son inferiores a los niños, o ayudándoles a comprender que son iguales en dignidad? El mundo de hoy, necesita mujeres, que como María, escuchen la voz de Dios y hagan triunfar el bien sobre el mal.
Fr. Marco

8/22/2014

Oración al Espíritu Santo

 
Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en él, el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas y envía sobre mí tus dones, como los enviastes sobre los Apóstoles en día de Pentecostés.

 
Espíritu de Verdad, te ruego mí llenes del don de Entendimiento, para penetrar las verdades reveladas, y así aumentar mí fe; distinguiendo con su luz lo que es del bien, o del mal espíritu.

 
Espíritu Sempiterno, te ruego me llenes del don de Ciencia, para sentir con la Iglesia en la estima de las cosas terrenas, y así aumentar mi esperanza, viviendo para los valores eternos.

 
Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de Sabiduría, para que saboree cada día más con que infinito Amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo, actuando siempre movido por ella.

 
Espíritu Santificador, te ruego me llenes del don de Consejo, para obrar de continuo con prudencia, eligiendo las palabras y acciones más adecuadas a la santificación mía y de los demás.

 
Espíritu de Bondad, te ruego me llenes del don de Piedad, para practicar con todos la justicia, dando a cada uno lo suyo: a Dios gratitud y obediencia, a los seres humanos con generosidad y amabilidad.

 
Espíritu Omnipotente, te ruego me llenes del don de Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana, resistiendo con paciencia las adversidades.

 
Espíritu de Majestad, te ruego me llenes del don de Temor de Dios, para no dejarme llevar de las tentaciones de los sentidos, y proceder con templanza en mi relación con los seres humanos que me rodean, y las cosas de este mundo que has creado para mi servicio.

 
Divino Espíritu, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, María Santísima, te suplico que vengas a mi corazón y me comuniques la plenitud de tus dones, para que iluminado y confortado por ellos, viva según tu voluntad, muera entregado a tu Amor, y así merezca cantar eternamente tus infinitas misericordias. Amén.
 
 

8/15/2014

VIVIR EN JUVENTUD-ATILANO ALAIZ

Hace algunos años un amigo me regaló un libro que he conservado y leído varias veces, ahora lo estoy leyendo una vez mas, y quiero compartir algunos de sus artículos.
 
AQUI Y AHORA
 
 
Hay dos formas de traición a la vida: la fuga hacia adelante y la fuga hacia atrás; la nostalgia y la ilusión. Los nostálgicos se refugian en el pasado; los ilusos, los soñadores se refugian en el futuro. Ninguno de los dos vive en plenitud; ninguna goza de  una vida verdadera. El hombre y la mujer de nuestro tiempo corrren peligro de escapar atolondramente sin saber a veces  con demasiada certeza adónde. Decía alguien muy perspicazmente que jamás se ha corrido tanto parta llegar a ningún sitio.
 
El ser humano actual parece un perseguido. Parece el burro de la fábula al que le ataron una pértiga con un manojo de zanahorias adelante y corre y corre por conquistar el sabroso bocado; pero el bocado huye con él; es un eterno futuro. Si no se hubiera obsesionado con él, habría podido saborear las tiernas hierbas que ni siquiera veía por el camino.
 
La vida del hombre y la mujer de hoy corre peligro de convertirse en una alocada carrera. Todo se convierte en "preparar el porvenir"... Primero la carrera, luego el casamiento, luego  los hijos, luego los elementos necesarios: el carro, la casa.. Y cuando este círculo se cierra, comienza el círculo de los hijos... "En cuanto..." entonces me dedicaré a vivir... Pero ese "en cuanto" no llega. Da pena oir comentar y comprobar la verdad: "Ahora que empezaba a vivir... murió". Es decir, murió la víspera de su vida. ¡Triste cosa!
 
¡El tiempo no es una autopista entre la cuna y la tumba, sino un espacio para crecer bajo el sol, para vivir sosegadamente! ¡Es cuetión de vivir hoy! ¡Estar tranquilo hoy! ¡Ser feliz hoy! Vivir de cara al futuro, sí; pero escapar del presente, no. Precisamente viviendo a pleno pulmón el presente es como se forja el futuro. Es preciso vivir el hoy con serenidad. Saborear el instante presente; vivirlo con pleno sentido. Sin dejarse comer, desde luego, por lo inmediato.

El niño vive comido por lo inmediato. No tiene horizonte; no sabe de futuro; el viejo vive consumido por el pasado. El joven se escapa y se fuga al país de los sueños. Sólo el hombre y la mujer maduros viven el presente agradecidos al pasado y de cara al futuro. Viven en serio el hoy.  Pero sin olvidar que es víspera de mañana.